La pesadilla de Orwell

La pesadilla de Orwell

Parecería que Orwell ha convertido en un referente posmoderno al que se alude generalmente para hacernos pensar que 1984 no fue como el 1984 que él había imaginado. Uno está tentado a creer que el siniestro «gran hermano» no es más que una pesadilla literaria de otros tiempos (…)

Decir o mostrar, he ahí el dilema

Decir o mostrar, he ahí el dilema

No es raro encontrar consejos sobre la práctica de la escritura formulados de tal manera que parecen reglas científicas que uno debería seguir a riesgo de desencadenar una reacción termonuclear en el texto. Esto puede sonar a hipérbole, pero es el caso del consejo tan común en el mundo anglosajón, «no decir, mostrar», que ahora empieza a aparecer también en los flamantes talleres hispanoamericanos. No es que el consejo esté siempre mal sino que dudo que esté siempre bien (…)

¿De qué hablamos cuando hablamos de la «novela tradicional»?

¿De qué hablamos cuando hablamos de la «novela tradicional»?

Si me dieran un kilómetro por cada vez que la expresión «novela tradicional» —o sus derivados— se me ha cruzado en el camino, quizá ya tendría suficientes para cruzar el Atlántico de ida y vuelta (…)

La palabra feroz de Philip Roth

La palabra feroz de Philip Roth

La convención del escritor como testigo de la historia que narra es quizá tan antigua como la literatura misma. En épocas recientes se la ha asociado con la práctica del periodismo, la historia, la autobiografía, y, naturalmente, el testimonio. La presencia del autor dentro de la narración podría entenderse como una rebelión contra la convención, también artificial, del autor omnisciente: la presencia invisible que nos cuenta la mayoría de novelas. También podría decirse que es un síntoma de que la tensión entre realidad y ficción sigue, felizmente, todavía sin resolver (…)

Las infidelidades del cine

Las infidelidades del cine

Escribí hace algunos meses que desde sus inicios el cine mantiene un largo romance con la novela. No sólo se expresa en el intercambio fructífero de técnicas narrativas entre los dos medios, sino también, y quizá sobre todo, en el hecho de que tantas películas hayan sido llevadas al cine. Alicia en el país de las maravillas, por ejemplo, has sido adaptada más de treinta veces. Para creer que este proceso de adaptación es posible hay que estar de acuerdo con Eco cuando dice que la «trama» de una narración es una estructura que puede ser recreada en diversos sistemas semióticos. No estaría de más añadir que la adaptación, debido a que recrea una historia en otro medio, casi siempre cambia lo que ésta significa (…)

Final de juego

Final de juego

Es extraordinaria la atención que han recibido las primeras palabras de las novelas; y con muchísima razón, ya que son el umbral que el lector puede elegir no cruzar nunca. Las últimas palabras, por el contrario, han sido casi olvidadas, a pesar de que si un lector llega hasta ellas son el umbral que cruza sin falta. Este olvido es de lamentar, ya que me atrevo a sugerir que el final de una novela, si no es lo más importante, está en un segundo lugar incuestionable a pesar de la poca prensa que recibe (…)

Monstruos de latón

Monstruos de latón

Desde los famosos cíclopes que aparecen en el libro nueve de la Odisea, hasta el inolvidable Drácula de Bram Stoker, pasando por el inmortal Frankenstein de la novela epónima de Mary Shelley, los monstruos han sido objeto de fascinación en literatura. Estos monstruos, por ser tan diferentes de quienes nos consideramos «normales», son como los animales raros de un zoológico, que miramos fascinados, inclusive con cierto horror, pero que al final nos dan la satisfacción adicional de recordarnos que no somos como ellos (…)